Sunday, August 2, 2009

De Libri et Imago Mundorum

Quiero compartir con ustedes extractos de un correo que le escribí a una amiga mientras estaba en Washington en abril de 2008, hablando de libros e impresiones generales:


"De mis lecturas aquí, creo que ya te había contado que estuve leyendo “English, August” de Upamanyu Chatterjee, que me encantó! Me fascinaron sus descripciones sobre la India contemporánea, sobre la poca pasión de nuestra generación de jóvenes globalizados, sobre lo increíble de las almas de las personas humildes... mi Mapla querida, si algo he aprendido de los libros y de los viajes, es que la belleza de un lugar no reside en sus monumentos y sus calles –que son impactantes pero aburridoramente invariables– sino en los corazones de las personas que los habitan, y en ese sentido siempre encontrarás más belleza en los lugares con gente humilde. La belleza es pobre, mi niña.

Pero bueno, sigo con las lecturas. Luego de terminar ese libro quedé convencido de que en algún momento debo ir a la India... alguna vez has leído “Ven Amada Mía” de Pearl S. Buck? Es la forma más rápida de entender el encanto de la India, además de ser la manera más rápida de enamorarse de su cultura. Es uno de los libros más hermosos que he leído. Una vez acabado el de August salí a buscar un nuevo libro que me alegrara las soledades de estas tierras y fui a comprarme “Londonstani”, que según rezaba en su solapa era la historia de unos paquistaníes de nueva generación que viven en Londres y pensé que sería interesante ver la cosa desde el punto de vista contrario... pero fue una pésima idea. Nunca antes había odiado tanto un libro! Me llenó de ira y de asco y me sentí robado (suerte que había costado como 3 dólares nada más)... y aun ahora cuando pienso en él, lo único que quiero es quemarlo en una hoguera (ojalá con el autor dentro!). Compré y comencé a leer “Brave New World” (Un Mundo Feliz) de Aldous Huxley, que es muchísimo mejor, pero luego de leer un rato me pareció que no era el momento indicado para leerlo. Las historias sobre la crudeza de la modernidad en el mundo y los laberintos abismales de la soledad de las sociedades industrializadas es mejor leerlas en una hamaca, con un ron y a 23 grados, que encerrado en un metro a 30 metros por debajo del suelo, con gente más fría que la temperatura exterior de -15 grados.

Ahora dedico mis horas de lectura (que se han visto reducidas sustancialmente por aquello del trabajo, hacer lavandería, hacer mercado, pensar si comer pasta con atún o atún con pasta) a leer un tesoro maravilloso. Se llama “Balthasar’s Odyssey” de Amin Maalouf. Es la historia del viaje por medio oriente y el Mediterráneo que hace un vendedor genovés de libros en el año de 1665, buscando respuestas pues todo indica que el año siguiente será el año de la Bestia, el año del Apocalipsis. Es increíble! Maalouf tiene dos grandes cualidades (entre otras) y son: 1. La capacidad que tiene para escribir de tal forma que nadie llega a dudar de su veracidad, aún cuando racionalmente uno sabe que es ficción; y 2. Un conocimiento inmenso de la historia y las culturas. Es a él a quién dedico mis tardes, estas tardes que poco a poco van calentándose y mejorando los ánimos de estos gringuitos, tan simplones como ingenuos.

Mira que descubrí una extraña relación que me hizo acordarme de “El Perfume”. Esta ciudad no huele. Nada tiene olor, por lo menos en invierno. Creo que en eso reside su falta de esencia, de energía, de movimiento, de belleza. Ahora que ya he visto como llega la primavera, ya puedo decirlo con más seguridad. Con el olor fresco de las flores y las plantas la gente comienza a salir de su letargo y empieza a caminar por las calles... deja de estar metida en sus cavernas subterráneas y se lanza a caminar por los andenes, sorprendida al encontrarse con otros seres como ellos, que están en esa fase del despertar, en la que nos cuesta trabajo abrir los ojos, pero los sentidos ya parecen querer funcionar. Es muy interesante.

Y bueno, ya que estoy contándote algunas de las impresiones que he tenido estando aquí, sobre el Universo y nosotros, sus arrendatarios (y ya que parece que este correo seguirá creciendo de forma desproporcionada), quiero compartir contigo una pequeña angustia que viene poblando mis noches desde hace un par de días. En este momento de mi vida debo decir que no siento en lo más mínimo el peso del mundo sobre mis hombros, lo que es una ventaja y un privilegio, pero con eso vienen otro tipo de inquietudes, como sentir que tengo el mundo en las manos y no sé qué hacer con él! Creo que tenemos una responsabilidad gigante, no sólo por el hecho de tener una educación privilegiada y unas grandes capacidades, sino por ser conscientes de ello, por ser conscientes de los problemas de la humanidad y porque llegamos a sentir como propios muchos de esos problemas que parecen tan ajenos... me preocupa no dar la talla (o evitar dar la talla) frente a lo que debemos hacer por el mundo. Has pensado en cuál es tu responsabilidad? No creo que Fortuna nos haya puesto en estos hermosos pedestales solo para contemplar y ser contemplados. Creo más bien que concentra esfuerzos y energías en unos cuantos, para que estos se encarguen de multiplicar su trabajo al resto del cosmos, sean personas, animales, la tierra, las estrellas... lo que sea, pero no podemos quedarnos quietos, letárgicos, inútiles."